lunes, 22 de marzo de 2010

Para evitar celos fraternos

Corregir describiendo en vez de comparando


Por más que te enoje lo que hace tu hijo rebelde, jamás hay que comparar a los hermanos entre sí. Decir “Parecés tu hermanita bebé comiendo así”, o “ Fijate en tu hermano, el sí puede ponerse las medias solo, ¿cómo vos no podés hacerlo? “ , son frases que restan autoestima en el chico y llevan a que rivalice con el hermano y resentir su relación. Adele Faber y Elaine Mazlish ,autoras de “Siblings without rivalry” ( Hermanos sin rivalidad”, Avon Books) dicen que por más fuerte que sean las ganas de comparar a los hijos, hay que remplazar a ese impulso por la acción de describir lo que una ve: “Veo a mi hijo de ocho años escupiendo la leche, y eso no se hace”, “No estas poniéndote las medias bien, te voy a enseñar como hacerlo”. Hay que reemplazar las comparaciones por descripciones, positivas o negativas, enfatizando especialmente los logros. “¿Ves como podés ponerte las medias solo, como un chico grande?” . Al principio cuesta pero con el tiempo veremos los resultados: los hermanos dejarán de competir y estarán más unidos..

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