lunes, 22 de marzo de 2010

Fotos sin ton ni son


UNA MODA ABRUMADORA
Las fotos digitales van sin ton ni son








Las cámaras cada vez más baratas y el costo nulo de cada toma están inundando las computadoras y la Web de imágenes que nadie quiere.




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Amy Harmon.
informatica@clarin.com






Seguían llegando fotos de bebés... Por lo menos una vez por mes, Suzanne Weber abría su correo electrónico para encontrarse con que la misma amiga le había mandado un link a, por lo menos, 50 fotos de su hijito. Que casi siempre incluían múltiples tomas del niño en ángulos ligeramente diferentes.

Finalmente, Weber (a quien recibir de vez en cuando fotos de niños le encanta, como a cualquier persona) no contestó más. Su amiga registró la señal y dejó de mandar fotos.

Sin embargo, el correo de Weber no está libre de fotos. Como muchos usuarios habituales de Internet, ella estima que este año verá más de mil fotos de amigos, familiares y otros. Y por eso quiere darles un consejo a los alegres corresponsales que mandan fotos a granel.

"Editen sus fotos, por favor —dice Weber—, no hay que mandar más de tres fotos por email, no más de 12 a un álbum online, ni más de dos álbumes por año (se pueden hacer algunas excepciones con los abuelos y los mejores amigos.)"

Weber no es la única que pide moderación. En un momento en que los Estados Unidos se entregan frenéticamente a tomar fotografías personales, y algunos fotógrafos digitales se encuentran de pronto ahogados por el producto de su entusiasmo, se empieza a tener la sensación de que, en este caso también, menos puede ser mejor que más.

Algunos críticos advierten que la singular capacidad que tiene un gran fotógrafo para hacer que la gente recuerde una imagen está en riesgo. Con lo digital, es raro que una foto llegue a adquirir el status de obra única.

"Cuando tenemos cientos de fotos donde antes teníamos una sola, es menos probable que volvamos atrás para volver a mirar alguna —dice Nancy Van House, profesora de la Universidad de California, Berkeley, quien estudia el uso social de la fotografía—. Actualmente, la fotografía digital se está convirtiendo en un problema."

El año pasado, los fotógrafos aficionados produjeron 28.000 millones de fotos digitales en los Estados Unidos, 6.000 millones más de las que sacaron con película, a pesar de que solamente la mitad de esos fotógrafos poseen una cámara digital.

No se trata simplemente de que la gente se esté pasando a la tecnología digital. Es que la gente toma más fotografías: 13.000 millones más el año pasado —contando juntas las digitales y las de película—, ahora que el precio de las cámaras digitales empezó a bajar.

En una época en la cual no transcurre prácticamente un momento sin que alguien saque una foto, algunos dueños de mascotas hacen grandes archivos de sus gatos o perros. Y adolescentes esgrimiendo teléfonos celulares con cámara se toman fotos mutuamente como si fuera un nuevo juego.

Muchos fotógrafos digitales aficionados glorifican una nueva categoría de tomas: las que llaman "efímeras". Esas fotografías pueden registrar, por ejemplo, un guante caído en la vereda. Vistas a través del lente de una cámara para la cual no hay que comprar película, las imágenes de la vida cotidiana asumen un nuevo significado.

La predicción es que el irrefrenable aumento de fotos digitales se acelere aun más, a medida que un creciente número de entusiastas de los teléfonos con cámaras se incorporan a las filas de quienes se deleitan tomando fotografías que pueden ver y compartir inmediatamente.

Muchos adeptos a la foto digital dicen que el nuevo medio está concitando gran interés como registro de la vida cotidiana. Y otros afirman que aun cuando nunca vuelvan a mirar una foto, la sola experiencia de tomarla los compromete con la escena de una manera más interesante.

Muchas personas guardan todas sus fotos, aunque estén oscuras, borrosas o sean malas. Y las archivan con los nombres de archivo que las cámaras asignan automáticamente. Aunque no faltan quienes elaboran una compleja clasificación para reemplazar la caja de zapatos o el sobre donde antes las guardaban.

Es posible que, en parte, sea precisamente la inmediatez lo que impulsa a las personas a tomar tantas fotografías. Muchos fotógrafos aficionados que usan cámara digital, dicen que la gratificación inmediata es adictiva.

Pero Jim Lewis, un novelista que escribió un artículo de opinión para la revista Wired titulado "La memoria sobrecargada", sostiene que la gratificación que se obtiene con la inmediatez es. además, una gratificación vacía, que alimenta la adicción.

"Uno toma la foto para capturar el recuerdo de haber estado allí. Pero si uno toma la foto, entonces no está realmente allí —dice Lewis—. Lo que sucede es que tratamos de satisfacer un hambre que en realidad está siendo creado por la actividad misma."

En su artículo, Lewis compara la frenética toma de fotografías digitales con un mapa del mundo que registra cada vez más detalles hasta que cada punto de la realidad tiene una réplica en el papel.

"Lo curioso —dice Lewis—.es que tal mapa es, al mismo tiempo, tan exacto como inútil, ya que es del mismo tamaño del objeto que pretendía representar".

Recientemente, Frederick Redden escribió en un foro sobre fotografía digital "Estoy pensando en empezar una dieta de imágenes". Pero su plan de borrar ("por no haber tenido buena acogida del público"), algunas de las 250 fotos que subió al sitio, fue recibido con desaprobación por otros participantes del foro. Uno de ellos escribió: "Si yo hiciera eso por el mismo motivo, tendría que borrar todas mis fotos".

(c)The New York Times y Clarín. Traducción de Ofelia Castillo.
http://www.clarin.com/suplementos/informatica/2005/06/15/f-00401.htm

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