lunes, 22 de marzo de 2010

¿ CÓMO ENFRENTAR EL COMIENZO DE LAS CLASES?




Por Ana von Rebeur


¿A qué escuela irán mis hijos?

Esta es la pregunta del millón. Lo primero que hay que hacer para garantizar la escolaridad de tus hijos es ir de open house en open house de colegios y kindergartens variopintos, devanándote los sesos a ver quién puede ayudarte a que acepten a tu hijito o hijita…¿ Clinton? ¿ Bush? ¿Madonna? ¿ Obama? ¿ Osama? Pero ninguno de ellos te conocen a ti, y menos a tus hijos. En la desesperación absoluta sabes que lo ideal es tener algún contacto que facilite la gestión, por lo cual te la pasas contactando a cuanto contacto lejano recuerdas, hasta al padrino de uno de los hijos del primo del yerno de la cuñada de tu vecina, que aseguró que él te consigue la bendita vacante. Caray, ¿ que pasa en este mundo donde solo se habla de la escasez de hidrocarburos y el precio del barril de petróleo y nadie habla de que faltan vacantes escolares, que superan el precio de barril de crudo?
Claro que no basta con llenar kilómetros de papeleo y aplicaciones para conseguir la vacante si no has tenido la precaución de inscribir a tu hijo o hija en el kinder al día siguiente de su nacimiento. Así que para poder iniciar las clases de manera relajada, lo prioritario es anotarlos primero en lista de espera en la escuela elegida enseguida después del parto…o apenas la ecografía revele que será niño o niña.
De todos modos, ni así te salvas de saber a último momento a qué escuela asistirá tu hijo…¡ pero si fuiste tan astuta de anotarlo al nacer, lo sabrás 356 minutos antes que cualquier otra madre!

¿La escuela otra vez? ¿Tan pronto?

Parece mentira que y terminó el verano y comiencen las clases otra vez. Si no fuera por los anuncios de los supermercados diciendo “Vuelven las clases”, recordándonos que compremos tantos artículos escolares como para preparar a nuestros hijos para una misión espacial de la NASA, los enviaríamos a clase después de Navidad.
¿Se te ha pasado muy pronto el verano? Consuélate pensando que si el tiempo se te pasa rápido es porque la estás pasando bien. Es decir que para que el tiempo pase lentamente hay que pasarla mal. Como ves, nuestros traviesos hijos hacen todo lo posible para que tengamos una larga vida.
Cada verano dura menos que el anterior. Y es porque donde hay una madre, las leyes de la física no se cumplen. Ya sabes que cuando un hijo te dice “ un minuto”, ese minuto dura una hora. Para las madres el espacio no es curvo – como decía Einstein- sino escaso: nunca hay suficiente lugar para guardar nada. El tiempo de las madres tampoco se cuenta con relojes ni cronómetros sino del uno al tres, como cuando decimos “ ¡A la cuenta de tres debes estar levantado!”. Para las madres, los días no duran 24 horas sino cuarenta y ocho, mientras que la infancia de nuestros hijos pasa en un segundo. Un hijo demora horas en terminar de comer sus verduras, pero crece en minutos cada vez que le compramos ropa nueva: todo le queda chico. Y fíjate que les decimos “Eres muy chico para eso” y al minuto siguiente “¡ Eh, ya estás grande para eso!”. Cómo pasa el tiempo: ayer estabas en la playa tratando de que un hijo no le arroje arena al bebé…¡ y hoy ya estás pensando en conseguir colegios estilo Hogwarts, que les enseñen a estudiar por arte de magia y los retengan hasta la mayoría de edad!


¿Qué hay que hacer antes de que empiecen las clases?


Otra cosa que hay que hacer antes de que empiecen las clases, es comprarles todo lo mismo que ya les compramos el año pasado, pero todo de nuevo. ¿Que pasó con todo lo que compramos el año pasado, calculando que duraría hasta la Universidad? Misterio : se los tragó la tierra . Nuestros hijos dicen “ se me cayó al piso y no lo vi más”…¡Hay un agujero negro en el piso de la escuela y esto no salió en los noticieros! Por supuesto, por bien que los equipemos, a la semana nos llega un listado de la escuela que indica que todo lo que compramos no sirve para nada, porque este año no usarán cuadernos , sino carpetas , y que no usarán crayones sino fibras. Y es muy probable que tu hijo quiera una mochila nueva porque la de Spiderman está pasada de moda.
Si te deprime pensar en que hay que comprar mochilas nuevas, útiles nuevos, cuadernos nuevos y ropa nueva para el comienzo de las clases, consuélate pensando que a tus hijos les deprime más que a ti . Son ellos quienes deberán soportar las tediosas clases sin saber aún por qué deben hacerlos, dado que es cierto que se gana más dinero en la lucha libre o cantando en una banda de punk rock, que siendo un egresdo de la High School. Sin embargo, la escuela es un sitio muy útil para que los chicos descubran como copiarse sin ser descubiertos, y a quién cambiarle la fruta que le dio mamá por un hot dog. También aprenden los más importantes tres tiempos verbales: presente, ausente y tarde. Cada año de clases que comienza, le repites los mismos consejos: “Siéntate delante de todo, presta atención y levanta la mano cuando no entiendas algo”. Mi hijo (que se sienta en el fondo) dice que eso no sirve, y que el año pasado no aprendió nada de matemáticas porque cada vez que levantaba la mano, el profesor lo enviaba al baño. Y eso que es un chico bueno. El primer día de clases, y lloraba al dejarlo. En el segundo, lloraba él. Y en el tercero, lloraba la maestra.¿Pero cómo darles ánimos para que comiencen las clases?


Cómo comenzar las clases con alegría


Toda la familia precisa un período de adaptación antes de que comiencen las clases. Lo primero que hay que hacer es enviar a los niños a la cama cada día más temprano, hasta que logres que se despierten solos a las 5 de la mañana y preparen el desayuno para toda la familia.
Conviene además comprar todo donde consigas los mejores precios antes de que comiencen las clases, porque los precios se disparan luego. Si has comprado crayones y luego la escuela te pide fibras, no te aflijas:guarda los crayones para los nietos. Bien guardados, te durarán 30 años porque son tan tóxicos que las cucarachas no se los comen.
Tampoco le compres mochilas nuevas hasta que no vaya a clases, porque no sabes cual será el color de moda de este año. Para que tu hijo no proteste, dile que su mochila es nueva.Total, luego de lavar la del año pasado, quedará irreconocible.
Ve haciendo un stock de snacks apetecibles y sanos: sándwiches de atún y yogurt de modo que tu hijo lleve cosas buenas en la lunchera. De todos modos, 20 días luego del comienzo de clases,
tu hijo ya se estará alimentando con comida típica escocesa: puro Mc Donald´s.
La función más útil de la escuela es que las madres tengan unas cuantas horas sin niños, que pueden llenar de maneras constructivas y edificantes como limarse las uñas, pasear el perro y hablar por teléfono con las amigas acerca de qué bien que al fin comenzaron las clases. A tus hijos también puedes hacerlos felices de comenzar la escuela: diles que
ya les falta un año menos para terminarla.

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