sábado, 11 de julio de 2009

El secreto mejor guardado





SOCIAS DEL SILENCIO
La sociedad inventó el Día de la Madre para que los despistados maridos le regalen a su mujer la aspiradora que ella necesitó seis años atrás, cuando tenían alfombra. Lo que ella necesita ahora es una multiprocesadora de alimentos. Porque como la memoria de los hombres atrasa – nos regalan una tanga cuando estamos embarazadas de cinco meses, y la máquina de escribir cuando estamos pagando las cuotas de la compu-, si le decimos “ No me compres ninguna aspiradora”, lo más probable es que escuchen sólo “ No me compres”. Porque los hombres sólo escuchan la mitad de lo que decimos. Y si le damos permiso, son capaces de olvidarse de traernos un regalito digno en nuestro día, que es el único de los 365 del año que nos da derecho a recibir algún regalo utilísimo y nada personal. Lo que nos obligará a seguir rallando zanahorias como lo hacía la abuela, porque de la multiprocesadora no tendremos noticias por este año.
Pero no se nos ocurra quejarnos de que no nos regalen un perfumito francés, un diamantito o un brazaletito de esmeralditas , aunque sea.
“ El Día de la Madre es todos los días”, nos dirán ellos con una sonrisa dulce e irónica que en tácitamente implica: “...y no pretendas que te vaya a regalar algo todos los días”.
¿ Por qué pasa en que cada Día de la Madre terminamos laburando como siempre, haciendo la salsa y los ravioles para todos, poniendo y levantando la mesa y encontrándonos con una parva de platos para lavar?
Porque los hombres no saben lo que significa dar a luz.



TODO ES UNA GRAN MENTIRA

Desde chiquita una va tomando nociones de feminismo al leer "El Segundo Sexo" de Simone de Beauvoir, donde la avispada francesa nos despierta diciendo que si se usan los tacos altos es para que las mujeres no podamos correr , y si usan las uñas largas es para que no podamos hacer muchas cosas importantes sin arriesgar la belleza de las manos. La chica que no quiere que en la escuela se la confunda con una de las nenas que sólo hablan de moda y suspiran con el ídolo de moda, sea Sergio Denis o Luis Miguel , tiene que bancarse repartir y recibir trompadas de los varones en profusión, que la confunden de modo equivocado con uno de ellos.
En la adolescencia, una intenta hacerse fuerte compartiendo una cerveza con los muchachos paera no pasar el papelón de ser la única del grupo que le pide un tecito o una Cindor.
Una fue así dándose cuenta en carne propia, que ser una mujer respetada duele y deja tremendos moretones azules en los brazos, horribles resacas matinales y una sensación de que no se puede evitar el destino de “ negro del mundo” – como decía John Lennon – o ciudadano de segunda categoría, por el sólo hecho de haber nacido con cromosomas XX que, si lo miran bien , tienen una pata más de genes que el escaso XY de los varones.
Una siguió creciendo y luchando por convertirse en una misma, por tener su independencia, su identidad y su guita propia, sin tener que pedirle nada de esto prestado a ningún hombre. Pero esto tampoco es fácil. Hagamos lo que hagamos, siempre nos cuesta el doble llegar al mismo lugar adonde llega un pibito por el solo hecho de poder hacer pis de parado.
Las que lograron protagonismo en la sociedad son “hijas de” , “esposas de” o solteras sin hijos, porque en cuanto una mujer tiene que plancharle la camisa al marido y despiojar a los hijos, no puede dedicarse a full a descubrir el remedio contra el cáncer, por ejemplo. Hay excepciones, claro, pero no son la regla. No es la regla ser una María Curie, una Margaret Thatcher , una Melanie Klein o una Margaret Mead.
Es que muchas mujeres se conforman con trabajar en bambalinas para que sean los hombres los que se llevan los créditos.
- Pero yo trabajo en un programa de radio.- me dice una
- ¿ Ah sí?
- Sí . Hablo y todo. Doy la temperatura y la presión y me río de las cargadas que me hace el conductor.
- En cambio yo trabajo en la televisión -dice otra – Me pagan mientras me calle la boca y me vista sexy.

¿ Que nos pasa? ¿ Por qué nos bancamos este segundo puesto?
Todo lleva a sospechar que si en esta sociedad las mujeres se quedan dormidas en puestos de mucamas y telefonistas, y siguen habiendo lugares donde los hombres no dejan entrar a las mujeres, es porque las mujeres mismas no lucharon lo suficiente como para entrar allí. Ellos están muy contentos con su status quo, y además no les importamos un comino mientras ellos ganen más y tengan más influencia que nosotras. Por ende, SOMOS LAS MUJERES las únicas que podemos hacer algo por nuestro bienestar.
Pues bien, he descubierto que existe, en efecto, una conspiración de las mujeres contra sí mismas. Esta conspiración se basa en que ellas no hablan de frente de los partos, que es lo más fuerte, intenso y doloroso que nos pasa en la vida.
Parir es un hecho tan enérgico, maravilloso e impresionante que el sólo hecho de hacerlo tendría que abrirnos a las mujeres las grandes puertas del mundo, conseguirnos bancas en el senado, sillones presidenciales y tronos monárquicos. O al menos, entradas gratis al cine.
Pero si ellas nunca cuentan a las neófitas de qué se trata el asunto primordial de dar vida , y no se unen para despabilar a las que dicen “ Yo a mi médico le pedí que me haga una cesárea porque le tengo terror al parto”( con todo las feas consecuencias que implican volver a casa con un hijo y además un tajo cosido con punto cruz)...¿ cómo esperar que se unan para pedir mayores derechos sociales?
Si las mujeres entran a la maternidad sin tener idea de qué se trata, es porque las que ya lo saben les niegan el derecho a tener información fidedigna . La maternidad no trata de ositos de peluche , patos de goma, mantitas tejidas en colores pastel y moisés llenos de moños de raso .
Si te dicen eso, no lo creas.
Las verdaderas vicisitudes de la maternidad es uno de esos temas de los que no se habla.




“NO LE CUENTES, QUE ESTÁ EMBARAZADA”

Ultimamente se habla de sexo en todas partes con una ligereza pasmosa. Casi no hay programa de televisión, película o revista que no hable de sexo a calzón quitado.
- Mi record es de diez al hilo – dice un modelo conductor en un programa serio.
- Prefiero las lolas a las colas - dice un presentador de noticiero.
- Yo manoteo a mi marido en la oscuridad - dice Marcela Tinayre
- ¿Que te chupe qué?- dice un ministro
Pero nadie habla en serio de los procedimientos que llevan a que siga naciendo gente en el mundo. La educación sexual no existe, ni en la propia casa. Los niños preguntan cómo llegaron al mundo desde los dos o tres años de edad, y los padres responden hablando de semillitas en las panzas que confunden a críos que creen que la gente nace con bolsas de alpiste en el estomágo.
- ¿ Sexo? Andá a comprar caramelos y volvé dentro de veinte años, Camilita.
- ¿ Sexo? ¡No seas chancho, Pablito!
- ¿ Sexo? Las nenas tiene cachucha y los nenes pitulín, y entonces ....¡Ay, se me pasa el arroz!
Entonces los chicos crecen pensando que si una mujer se viste de blanco y tules y entra a una iglesia, sale de ahí con la panza hinchada por un bebé que sale por el ombligo. O que los chicos vienen en un repollo que una cigüeña trajo de París. Así es como estamos llenos de adolescentes embarazadas que jamás imaginaron que el sólo hecho de permitir que el novio les moje cierta parte de la anatomía tenía algo que ver con el hecho de gestar un hijo .
La mamá más avanzada que conozco le explicó a su nena de tres años que ella nació después que papá y mamá se dieron un abrazo muy, muy fuerte. Y ahora la nena cree que va a tener un hermanito cada vez que sus padres se abrazan.
Generalmente, a la edad en que los padres suponen que ya se puede hablar de sexo. van y les cuentan a los chicos todo lo que ellos ya averiguaron o intuyeron por su cuenta o mirando intructivos videos de educación sexual, como Anal Pasión III, Garganta Profundísima o John Bobbit Sin Cortes. Demasiado tarde.
Después pasan los años y las mujeres quedamos embarazadas. Los obstetras nos mandan, entonces, a las Reuniones de Divulgación de la Mentira Institucionalizada. O sea, a los famosos Cursos Preparto, donde nada de lo que se dice es verdad.
En ellos pretenden tranquilizarnos poniéndole su nombre científico a cada cosa: cuello del útero, placenta, dilatación, meconio, trabajo de parto. bebé a término, bolsa de aguas, líquido amniótico, fórceps, oxitocina, peridural, ¿lo qué?, etc. etc.
Pero no nos dicen la verdad de la milanesa acerca de lo que es un parto.



LA VERDAD DE LA MILANESA SALE CON FRITAS

El curso preparto sigue su curso. Y las embarazadas de panzas más grandes se van yendo día tras día, para no volver jamás a contar cómo les fue, de qué se trató esa experiencia tan largamente esperada y temida.
La que cuenta el final de la historia es la partera —que dirige el curso— y siempre cuenta lo mismo: "Fue un parto maravilloso, todo salió bien, fue lindísimo".
Una sospecha que ahí hay gato encerrado. Y empieza a preguntar a las que ya fueron madres cómo es eso del parto. Todas sonríen incómodas, prefiriendo cambiar de tema. "Duele, pero después te olvidas”, dicen absolutamente todas, obviando detalles y cambiando el tono de la conversación a temas más inocentes , como “¿ No tuviste antojos?”.
Si una las apura un poco, reconocen que en el momento del parto pensaron "Nunca más, ésto es el último hijo, no voy a pasar por esta atroz tortura otra vez". Pero como, por ahora, pasar por un parto es la única manera de traer gente al mundo, terminan resignándose a pasar por eso para que su hijo tenga un hermanito. Y se autoinmolan una vez más.
Una sola amiga me dijo la verdad del parto. Me sentí realmente agradecida y comenté con otras amigas por qué no serán todas las mujeres así de sinceras. Al día siguiente, todas la llamaron a la sincera, para recriminarle cómo me había podido ser tan bestia de haberme contado esas cosas a mí, que estaba embarazada de siete meses.
Es por eso que digo que existe una conspiración femenina declarada, una pacto de silencio, un secreto guardado entre millones de minas de todas las nacionalidades. Ya sabemos que basta que una mujer le cuente un secreto a una para que a la media hora lo sepa el país entero. Pero con el Secreto Mayor, no pasa eso. Todas guardan un silencio ominoso.
Se trata de los siguiente:
Entre todas las mujeres existe un código tácito de "No hablar de partos frente a una embarazada o a una mujer que aún no ha tenido hijos".
En el curso preparto nos dicen que pujar no duele y que cuando sale el bebé, es un momento de supremo éxtasis y alivio.
Sé que algunas madres lo han sentido así: las que parieron con anestesia total.
Pero considero que en los cursos tendrían que contar con lujo de detalles todo lo que puede pasar en el parto más fácil, así como en el más difícil. Si no, todo es un vil engaño. A los soldados en entrenamiento no les enseñan cómo dispararle al enemigo cuando lo tienen desarmado a un metro de distancia. Les enseñan a arrastrarse por el barro con un fusil de cuatro kilos en la espalda, a saltar fosas colgados de una soga y aguantar lluvias heladas a la intemperie y sin paraguas toda la noche.
A nosotras, que pasamos por algo mucho peor que todo eso junto, todo el mundo nos lo plantea en términos de "¿Compraste batitas?", "¿Le tejiste escarpines?", "¿Tenés cinta celeste para ponerle un moño al moisés?" o "¿Qué nombre le vas a poner?". Y que no se hable de otra cosa, ¡a ver si la pobre chica se asusta! ¿Y si se asusta, qué? ¿ Va a hacer “rewind” con el embarazo y devolverle el espermatozoide al marido? Yo soy de la idea de que —como decía Napoleón— en cada batalla hay que estar preparada para que suceda lo peor. Y si lo peor no sucede, siempre nos parecerá que la sacamos re-barata, y que lo de parir es pan comido. Tampoco es cuestión de hacerse mala sangre "a cuenta". Simplemente, considero que la ignorancia es lo peor que puede haber. Y en estas cosas, más vale estar prevenida.
Pues bien , ya es hora de que todo el mundo lo sepa de una vez por todas:
PARIR ES MUY DOLOROSO
¿Cuán doloroso?
El equivalente del dolor puede compararse a lo sentiría alguien que se viera forzado a sacarse un violoncello por la oreja.
Desde que tuve hijos supe que los hombres la sacan barata en la vida.
No saben lo dichosos, felices y afortunados que son por el sólo hecho de que jamás tendrán que parir. ¡Y aun así, igual pueden tener hijos!
Yo tuve partos normales y rápidos. Que igual duelen atrozmente. Pujar duele. Cuando el bebé sale, duele. Todo duele. Lo que me enseñaron en el curso pre-parto (relajación, cómo jadear sin respirar profundamente) no me sirvió para nada. El dolor es tal, que una apenas si puede acordarse de respirar.

1 comentario:

  1. Tienes toda la razon del mundo cuando dices que no se habla de partos, pero tampoco se habla de la manipulacion de los partos.
    De porque la mayoria de los partos son a la hora que quiere el medico, o con la dichosa oxitocina, para que no se acumulen parturientas.
    Y tambien estoy de acuerdo, si los hombres parieran esto habria cambiado hace tiempo.

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